Jardín

“Hacia ti fluya la luz que pueda compenetrarte. Acompaño sus rayos con el calor de mi cariño. Mando mis pensamientos sosegados de alegría, a lo que brota de tu corazón.

Han de protegerte,

Han de sostenerte,

Han de ayudarte.”

Rudolf Steiner

Las adversidades de estos nuevos tiempos han envuelto a la familia de Jardín en un velo que trajo, por cada desafío, nuevas oportunidades para afianzar los vínculos, ahondar más profundo en el trabajo personal, y reinventarse en el hacer, con el corazón puesto en mantener fuerte el cuenco que nos cobija. Calor, amor, unión, ritmo, calma… cada palabra, como un mantra, nos fue guiando en el hacer cotidiano.

Con la mirada puesta en nuestros niños, niñas, y sus familias, las maestras de jardín nos abocamos aún más en el estudio y la meditación, para fortalecernos en el hacer diario y así acompañar la llegada a los hogares a través del despertar de los sentidos: una torta recién horneada, una canción susurrada al oído, un desafiante juego de dedos, una gran corona de otoño y hasta una bella historia para llevar al sueño.


“Dos liebrecitas muy dormiditas en una madriguera, asoman sus cabezas, mueven sus orejas. Saltan, saltan por el monte y a la noche… se esconden”

Juego de dedos de Tamara Chubarovsky

Una vez más, les tocó a estas liebrecitas quedarse escondidas en sus madrigueras. Como las liebres del cuento, tuvieron que sortear varios obstáculos para llegar hasta el jardín de los niños. Pero finalmente, asomaron las orejas y un día de abril se hicieron presentes en todos los hogares con el huevo azul. Antes, los niños y niñas habían modelado el cuenco y sembrado el alpiste que dejaron cerca de la puerta con la expectativa de que algo podría pasar…

¡Pero aquí no solo fue algarabía pascual! Luego de la aventura de las liebres, mientras la escuela dormía en la tibieza del otoño, pequeñas cuadrillas de rodillas verdes llegaron a embellecer el patio de la nueva sala Lavanda. Gracias a las manos laboriosas y generosas de la familia que gestionó la donación de tierra y plantines, nuestra querida sala aguarda reverdecida para abrir finalmente de par en par sus puertas en poquitos días.

¡Con desbordante emoción damos una última mirada a las fotografías, y preparamos el alma para reunirnos el lunes, en nuestra amada escuela!

Honramos profundamente la labor realizada en comunidad, con la consciencia de que sería un relato muy distinto el que nos convocaría aquí, de no ser por la total confianza, respeto y amor, que nos alumbró a cada paso el camino recorrido este mes.

Una vez más, les agradecemos profundamente por acompañar, cuidar y sostener la fantasía de nuestros niños y niñas.

Post by Colegio Waldorf

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *