¿Qué puedo aportar al mundo?

        Yo soy Eva Ledesma, tengo 34 años, nací en Tucumán-Argentina. ¿Cómo ayudar a los niños? ¿Cómo ser guardiana de la naturaleza y la infancia?  Han sido y siguen siendo algunas de las preguntas en mi vida, búsquedas que me han acompañado y continúan moviéndose en mi interior.

        Fui buscando respuestas, encontré herramientas en el Trabajo Social, en la Educación Inicial, en el “Movimiento Puntos Corazón”… luego me mudé a Córdoba donde averiguando para hacer la formación de maestra Waldorf llegué al Jardín Puente de Estrellas, lugar que se convirtió en mi segundo hogar y escuela de vida. El amor y la alegría que observaba en los niños me ayudaron a ampliar la mirada, abrir el corazón para encontrar una nueva forma de acompañar a los niños que comenzaba haciendo el intento de transformarme a mí misma. Cuando menos me di cuenta pasaron seis hermosos años de grandes desafíos y encuentros verdaderos. 

        Entonces un latir que había quedado pendiente en mi vida, volvió a resurgir con fuerza y decidí partir con la guía de mi ángel hacia África como destino… sin embargo, todavía no puede llegar.  Pero como toda crisis trae una oportunidad, gracias a una hermosa mamá del jardín que me “encendió”, me motivo, vino a mí un llamado al que respondí con un sí y fui a  Varanassi-India, a ser un poco “mamá de corazón y maestra” de niños y adolescentes en el Hogar escuela Hijos de la Luz. Allí celebré mis 33 añitos y transcurrí gran parte del 2020, compartiendo una vida simple, de pies descalzos, abrazos, miradas intensas y manitos de barro. Vivenciando: el amor en acción, el crear de la nada, que frente a aquello que congela, endurece a los niños…ser una presencia es abrigar y dar calor, que ante el miedo, la falta de seguridad en ¿qué va a pasar después?… la calma, la serenidad es lo primero que necesitan los niños, que cuando hay hambre y un gran vacío, el mejor alimento es espiritual, que cuando el entorno no es apropiado para los niños, uno mismo puede “convertirse” en su lugar seguro creando vínculos que trascienden más allá del tiempo y el espacio. Puede ver como el juego libre, la ronda, el arte, la música, el ritmo… sanan heridas anímicas. Sigo agradeciendo los aportes de pedagogía de emergencia que guiaron mis pasos allá y me ayudan a encontrar sentido para seguir en este “viaje interior buscando aportar algo al mundo”. Esperaba en agosto del año pasado ir a Kenia- Kakuma, a hay campo de refugiados donde desde Pedagogía de Emergencia se acompañan a grupos de niños y niñas que atraviesan situaciones traumáticas…Por toda la situación mundial de la pandemia, se canceló la intervención con el equipo con el que íbamos a ir… es un lugar que sigue latente, aunque aún no he llegado el momento. Así fue que me quedé un tiempito más dando una mano en el hogar en India y después regresé a Argentina… 

           Llegó entonces un llamado inesperado que me convocaba para venir aquí, a Uruguay, cerquita del mar. Gracias a la llegada de un bello niño a la tierra llamado Marco, hijo de Paola Ortíz y gracias al puente que trazó Analía Salas (ambas maestras del jardín), se abrió un nuevo portal que guió hasta aquí, donde estoy segura que mi ángel fue tejiendo con hilos de oro el encuentro con mi nueva compañera Verónica Lauye y cada uno de los seres, de los niños que el destino nos ha confiado para aprender y abrazar desde el corazón junto a sus padres. Hoy estoy en la Escuela Rudolf Steiner con el entusiasmo de continuar con este caminito interior que es eterno, doy gracias por todo lo que la comunidad me brinda para profundizar, descubrir, especialmente por el gran potencial en el arte que emana.

       Un anhelo que vibra intensamente para este año, es acercar también la pedagogía Waldorf, pedagogía de emergencia a niños que se encuentran junto con sus madres en la cárcel (aquí en Uruguay), para compartir canciones, cuentos, despertar fuerzas de auto sanación… 

             Estoy convencida que las sonrisas se contagian, que aquello que hacemos, aunque sea muy pequeñito si es verdadero se expande. Creo que tenemos la posibilidad de irradiar fuerzas de luz y que es desde la confianza que podemos encontrarnos. 

                                                                                                                                         Con amor, Eva Ledesma

Post by Colegio Waldorf

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