En el Aula

El día escolar comienza con una clase extendida, que puede llegar a las dos horas, en la que se trabaja sobre una materia. Esta clase extendida, llamada “clase principal”, le permite al maestro desarrollar una amplia variedad de actividades en torno al tema que se esté tratando. Se incluyen ejercicios rítmicos con movimientos corporales que activan la circulación, armonizan el grupo y estimulan la concentración. Además, se trabaja por épocas, es decir, que la clase principal está dedicada a una sola materia durante toda una época que abarca varias semanas. Esto ayuda a los niños a concentrarse en una asignatura y permite un real proceso de comprensión y profundización gracias a la maduración natural que se efectúa luego por el reposo de lo aprendido. Los conocimientos tienen así oportunidad de ser procesados y decantar, para ser reflotados luego, al cabo de un tiempo, en la siguiente época de la misma materia.

El programa de estudios se puede equiparar a una espiral ascendente: a medida que los niños maduran, se conectan con cada materia a un nivel diferente de experiencia. Es como si cada vez alcanzaran una nueva ventana en la espiral desde la que se mira al mundo a través de la lente de cada asignatura.

Después de la clase principal, se trabaja con las materias especiales: inglés, pintura, música y movimiento, gimnasia, trabajos manuales, huerta, etc. Los maestros de las clases especiales trabajan en estrecha colaboración con el maestro de grado tratando de articular sus materias en torno a los temas que se tratan en la clase principal.

Los maestros de grado acompañan a sus niños desde el primero al último año de la escuela primaria. Esto permite que el maestro llegue a conocer profundamente a sus alumnos y pueda crecer y desarrollarse con ellos. El tener que prepararse para nuevos temas cada año favorece la renovación y evita el estancamiento. Al niño le ofrece un sentimiento de unidad y un referente que le brinda seguridad.